El bullying constituye un problema real y de
preocupación, que requiere el interés de todos los actores sociales ya que no
distingue nivel socio-económico y afecta a los distintos tipos de
establecimientos. Esto queda demostrado en las estadísticas en donde el 10,7%
de nuestros estudiantes afirman haber sufrido bullying por parte de sus
compañeros, dentro o fuera del aula, transformándose esto, que en
nuestro país, 1 de cada 10 estudiantes ha experimentado algún tipo de
violencia, registrándose un 12% en colegios municipales, un 9,8% en
establecimientos subvencionados y un 7,6%
en colegios particulares; a pesar de que
los establecimientos municipales lideran las cifras, este problema no se
encuentra exento de los demás establecimientos y es parte de su realidad
cotidiana.
Entenderemos este mal que afecta a nuestros
estudiantes, de acuerdo a lo definido por educarchile, como un comportamiento
agresivo e intencional, con la finalidad de hacer daño a otro, de forma
constante y dentro de un periodo de tiempo, en el cual existe una diferencia de poder, es
decir que, para hablar de este fenómeno es necesario que la agresión se
sostenga en el tiempo y que exista una asimetría de poder entre agresor y
agredido. Como tal los agresores, suelen
utilizar distintos medios o soportes para hacer la agresión efectiva, como
ataques físicos es decir, golpes, empujones, robos, o verbales como insultos o
amenazas, también utilizan soporte relacional o indirecto como la exclusión
social, o además de las plataformas digitales como agresiones vía web,
facebook, chat, a través de celulares, etc.
El
ministerio público, registró alrededor de 500 denuncias, por matonaje escolar
durante el año 2008 y 2009, en el primer semestre del año 2009, significando esto
un aumento alarmante de casos de violencia. A pesar de esto, diputados y
alcaldes afirman que estas cifras están lejos de representar la realidad de
este problema.
Estas cifras en significativo aumento, dan a
conocer un problema aun mayor, en donde el trasfondo evidencia que vivimos en
una sociedad cada vez, menos tolerante, en donde los actos de violencia de todo
tipo, son el pan de cada día, no solo en establecimiento educacionales, sino,
que parten desde el hogar en donde las faltas de respeto en las familias, son
el ejemplo de nuestros niños. Siendo estos, los
comportamientos que ellos replican con sus pares, imitando el ejemplo
que reciben de sus mayores y de la sociedad que los rodea en general.
Debido a esto los programas que buscan
prevenir y disminuir el bullying no serán efectivos, si no se ataca la raíz del
problema, en donde todos somos participes activos y responsables de generar los
cambios necesarios para disminuir todo acto de violencia en general.


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