La falta de comunicación que los
niños sordos pueden tener, no solo les
influye en expresar lo que quieren o necesitan, sino también, interviene de
manera significativa en su personalidad,
autoestima y en la incorporación a la sociedad y su desarrollo en esta.
Los niños sordos requieren de un método para expresarse. Por esto, es necesario
que aprendan el lenguaje de
señas, para que puedan ser comprendidos por las personas que los rodean. De no
ser así, crecerán con una limitación social, con incapacidad para establecer
conversaciones con las demás personas,
sintiéndose solos y aislados del mundo.
Según el Centro de Comunicación Total (1987), el lenguaje de
señas es altamente dotado de léxico, de
signos y de gramática para construir oraciones cargadas de significado. Es un
lenguaje que se expresa mediante gestos
con las manos y se comprende
mediante el sistema visual.
Respecto
a la adquisición de este lenguaje, nos encontramos con dos tipos de niños:
1.- Niños sordos de
padres sordos, los cuales aprenden el lenguaje de señas como lengua materna,
aun de manera más rápida en comparación con el aprendizaje de la lengua hablada
para los niños oyentes.
2.- Niños sordos de padres oyentes,
sin ningún estimulo para el aprendizaje de esta lengua debido a su incapacidad
auditiva. Estos tienen su primer
acercamiento con el lenguaje de señas
cuando los padres se dan cuenta
de su sordera, o aun más tarde, puesto que es difícil detectar cuando un
niño carece de audición.
Como sostiene el Centro de Comunicación Total (1987):
“La mayoría de
estos bebes son casi tan despiertos y sensibles frente a sus familias como los
niños que oyen normalmente, ya que emplean su sentido visual y/u tacto para
compensar su deficiencia auditiva. En consecuencia, sus padres no descubren el
problema de la audición." (pág. 37).
Todas estas
dificultades para detectar la sordera de un bebe, son las que nos llevan a una
tardía detección de la falta auditiva,
llegando a descubrir esta carencia cerca de los 4 o 5 años, cuando entran a un jardín.
En este periodo se aprecia aún más
la funcionalidad que tiene el lenguaje
de señas, puesto que permite comunicarse
con las personas que los rodean, entablar
conversaciones, formar parte de
un grupo evitando el aislamiento, lo cual les provocaría un sentimiento de
desadaptación social y una baja en su autoestima y personalidad.
En síntesis, podemos afirmar que el lenguaje de señas adquiere una gran importancia y funcionalidad para lograr la integración y
participación del niño sordo dentro de la sociedad. Además, entrega al niño posibilidades de desarrollo intelectual y
lingüístico, principalmente mediante la comunicación visual, logrando una
mejora en su capacidad de comunicarse, lo que contribuye a su autoestima y personalidad, logrando en él un
sentimiento de pertenencia a un grupo y de autorrealización comunicativa.
Fuente
bibliográfica:
- Centro de Comunicación Total (1987). Educación de niños y jóvenes sordos. UNESCO.
No hay comentarios:
Publicar un comentario