miércoles, 19 de diciembre de 2012

FUNCIONALIDAD DEL LENGUAJE DE SEÑAS EN EL NIÑO SORDO - Por Joseet Poza Castillo



La falta de comunicación que los niños sordos pueden tener,  no solo les influye en expresar lo que quieren o necesitan, sino también, interviene de manera significativa en su personalidad,  autoestima y  en la  incorporación a la sociedad y  su desarrollo en esta. 



Los niños sordos requieren de un método para expresarse. Por esto,  es necesario  que aprendan  el lenguaje de señas, para que puedan ser comprendidos por las personas que los rodean. De no ser así, crecerán con una limitación social, con incapacidad para establecer conversaciones con las  demás personas, sintiéndose  solos y aislados del mundo.

Según el  Centro de Comunicación Total (1987), el  lenguaje de señas es  altamente dotado de léxico, de signos y de gramática para construir oraciones cargadas de significado. Es un lenguaje que se expresa mediante gestos  con las manos y  se comprende mediante el  sistema visual.  


            Respecto a la adquisición de este lenguaje, nos encontramos con dos tipos de niños:

1.- Niños sordos de padres sordos, los cuales aprenden el lenguaje de señas como lengua materna, aun de manera más rápida en comparación con el aprendizaje de la lengua hablada para los niños oyentes. 


            2.- Niños sordos de padres oyentes, sin ningún estimulo para el aprendizaje de esta lengua debido a su incapacidad auditiva. Estos  tienen su primer acercamiento con el lenguaje de señas   cuando  los padres se dan cuenta de su sordera, o aun más tarde, puesto que es difícil detectar cuando un niño  carece de audición.

Como sostiene el Centro de Comunicación Total (1987): 


 “La mayoría de estos bebes son casi tan despiertos y sensibles frente a sus familias como los niños que oyen normalmente, ya que emplean su sentido visual y/u tacto para compensar su deficiencia auditiva. En consecuencia, sus padres no descubren el problema de la audición." (pág. 37).



Todas estas dificultades para detectar la sordera de un bebe, son las que nos llevan a una tardía  detección de la falta auditiva, llegando a descubrir esta carencia cerca de los 4 o 5 años, cuando  entran a un jardín.

            En este periodo se aprecia aún más la  funcionalidad que tiene el lenguaje de señas, puesto que  permite comunicarse con las personas que los rodean, entablar  conversaciones,  formar parte de un grupo evitando el aislamiento, lo cual les provocaría un sentimiento de desadaptación social y una baja en su autoestima y personalidad.



En síntesis, podemos afirmar que el lenguaje de señas adquiere una gran importancia  y funcionalidad para lograr la integración y participación del niño sordo dentro de la sociedad. Además,  entrega al niño  posibilidades de desarrollo intelectual y lingüístico, principalmente mediante la comunicación visual, logrando una mejora en su capacidad de comunicarse, lo que contribuye a su  autoestima y personalidad, logrando en él un sentimiento de pertenencia a un grupo y de autorrealización comunicativa.



Fuente bibliográfica:

  •     Centro de Comunicación Total (1987). Educación de niños y jóvenes sordos. UNESCO.






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