Hace poco tiempo atrás nuestra
casa de estudios paso por un proceso de movilización interna para determinar
las garantías en el acceso a la educación por parte de los estudiantes; esto
trajo consigo la revaloración del movimiento estudiantil chileno, ya no en sus
principios fundamentales, pero si en el logro de la dignidad y calidad de
educación que todos esperamos en el transcurso de nuestra experiencia
universitaria. Para muchos de nosotros el movimiento estudiantil chileno,
comenzó a forjarse nuevamente a partir de la revolución pingüina del 2006. Para
algunos, en cambio, el movimiento estudiantil de los últimos años surgió como
respuesta a las políticas instauradas durante la dictadura militar que
tendieron a privatizar la educación pública; pero ¿cuánto conocemos del proceso
histórico en que se ha forjado la educación superior chilena?, ¿Cómo se ha
desarrollado la educación superior en nuestro país? En este articulo
pretendemos dar luces a estas inquietudes, para que permitan hacer una idea más
amplia de lo que ha significado la lucha permanente de los estudiantes por una
mejor educación universitaria, y los planteamientos de los distintos gobiernos
que han puesto énfasis en estos procesos.
Antes que surgiera la republica,
la educación estaba orientada, mandatada e institucionalizada por distintas órdenes
religiosas llegadas a nuestro país, de las que sobresalían la orden jesuita a
través de la formación de la universidad de san Felipe alrededor del año 1700,
y que derivaría al año 1813 en lo que conocemos actualmente como la Universidad
de Chile. Durante este periodo la visión de educación impulsada por la naciente
republica estaba orientada desde la estructura educacional inglesa, traída por
O’Higgins para forjar los niveles primarios y secundarios. Por su parte la
educación superior había derivado desde el catolicismo al laicismo llevando a
la iglesia católica a formar su propia casa de estudios superiores y desde ahí
tener un rol más protagónico en la participación de la iglesia en el estado, a
finales de 1880. En este intertanto y como motivación ideológica de los albores
de la republica, los estudiantes de la Universidad de Chile, generaban procesos
sociales, a través de la vinculación de estos con sindicatos de obreros y
grupos de intelectuales y políticos con una visión crítica del estado. En este
aspecto resalta lo hecho por Francisco Bilbao y Benjamin Vicuña Mackenna en lo
que fuera conocido como la sociedad de la igualdad. Este referente social seria
replicado, posteriormente, forjando la identidad de los movimientos
estudiantiles de aquella época, que tenían que ver con generar trabajos
voluntarios en situaciones de emergencias, levantar casas de estudio y centros
de educación popular en los barrios de la clase obrera, generar procesos de
intercambio y fortalecimiento de las luchas estudiantiles como lo fue en el
movimiento de Córdoba y los inicios de los procesos reformitas universitarios
en Chile.
En este tiempo surgirían los
primeros referentes regionalistas de educación superior, como lo fue la
fundación de la Universidad de Concepción en 1919, por un grupo de la masonería
penquista; y en Valparaíso, hacia 1926, el surgimiento de dos casas de estudios
las que serian la Universidad Católica de Valparaíso y la Universidad Técnica
Federico santa María.
Durante la primera mitad del
siglo XX, la federación de estudiantes de la Universidad de Chile participo
activamente en procesos que promovieran las libertades y la democracia de la
educación nacional, así como también de los movimientos ciudadanos y políticos
de la época, como lo fue el surgimiento de la constitución de 1925 y la
vinculación con los grupos sindicales. En aquel entonces los gobiernos de la
época reaccionaron represivamente, como lo es también en nuestros días, un
ejemplo claro fue lo sucedido durante el gobierno de Carlos Ibáñez del campo
quien al no dar cumplimiento a los compromisos sobre autonomía universitaria y
llevara a cabo un gobierno autoritario implico que los movimientos
estudiantiles participaran protagónicamente en se derrocamiento lo que permitió
a 1931, en el gobierno de Juan Esteban Montero, se recuperaran los procesos
autónomos y democráticos de las casas de estudio.
Posteriormente, en el gobierno de
Pedro Aguirre Cerda se recupera el protagonismo en el fortalecimiento de la
educación chilena, que fue caracterizado por su lema “gobernar es educar”. Esto
permitió que a finales de 1940, en el gobierno de Gabriel González Videla,
distintas casas de artes y oficios y escuelas técnicas se fusionaran para la
creación de la Universidad Técnica del estado. Poco antes del surgimiento de
esta nueva Universidad, en el gobierno de Juan Antonio Ríos, la carrera de
pedagogía de la Universidad de Chile, genera una intensa movilización en busca
de mejores garantías para el establecimiento de mallas, mejoras en el cogobierno
educacional entre otros puntos de este petitorio que haría eco de manera
exitosa en el resto de las carreras de la Universidad de Chile, lo que permitió
disponer esta casa de estudios a la vanguardia de las mejoras reformistas de
los movimientos estudiantiles de la época. El éxito de este proceso genero un
periodo de desmovilización que fue interrumpido en el segundo gobierno de Carlos
Ibáñez del campo, donde los movimientos estudiantiles vuelven a evidenciar su
oposición al mandatario saliendo a la calle en 1957 en apoyo a las protestas
contra las medidas impuestas para disminuir la inflación en que había caído su
gobierno, movilización que terminaría con decenas de muertos.
En la década de los cincuenta y
sesenta, la Universidad de Chile, la Universidad Católica y la Universidad
Técnica del estado comienzan un proceso de cobertura regional de sus centros de
estudios, extendiéndose a las principales regiones del país.
A finales de la década del 60, la
cobertura regional alcanzaba un total de ocho sedes y centros de estudios
superior agrupadas en dos públicas, tres católicas y tres seculares sin fines
de lucro.
La década de los 60, se transformo
en una época de cambios radicales a nivel global. En chile, el movimiento
surgió desde el puerto de Valparaíso cuando los estudiantes de la Universidad
Técnica Federico Santa Maria abogaban por recuperar los espacios democráticos y
participación del estudiantado en las elecciones de rectores y decanos junto
con las garantías de los procesos autónomos de la universidad. Estas demandas
no tardaran en difundirse a nivel nacional tanto en Santiago, donde los
reformistas se encontraron con la reacción de una fracción universitaria
denominada los gremialistas, fundada por el estudiante Jaime Guzmán. La madurez
discursiva y la identidad social con que se forjaban los movimientos
estudiantiles de la primera mitad del siglo XX, en conjunto con la resignificación
política de los partidos de la época determinaron el surgimiento de los referentes
de izquierda como el MAPU y el MIR, que tenían su tribuna tradicional en las
universidades de la época, en particular en lo sucedido con la Universidad de
Concepción, donde surgieron los referentes antes mencionados. El gobierno de
Eduardo Frei Montalva se transformo en la antesala de cambios sociales
radicales en su época, la implementación de la reforma agraria entre otras
políticas, generaba una efervescencia social que estaba en sintonía con los
movimientos estudiantiles de Paris en el 68 y los efectos de la guerra de
Vietnam y la guerrilla cubana que aumentaban las expectativas de estos
comportamientos.
La intensificación de estos
movimientos y la derivación de estos al gobierno de Salvador Allende provoco
que después del golpe de estado dado por la junta de gobierno y los militares,
se generaran cambios que darán paso a la contrareforma educacional, la
contrareforma agraria y cambios al modelo económico que se había logrado
gradualmente hasta esa época. Estos cambios ponían énfasis en la privatización
de la economía donde la educación no quedaba exenta. La disposición de
militares como rectores de las principales universidades, la arancelizacion de
las carreras , la atomización de las sedes regionales al separarlas de las
casas de estudios originales junto con la promulgación en el año 1981, de la
ley de educación superior terminaron por sepultar los avances reformistas
iniciados hacia más de 100 años. Junto a esto la ley de municipalización de la
educación pública firmada un día antes de que el dictador dejara el poder lo
hizo más que profundizar el proceso de privatización de la educación chilena.
De esta manera, es que a
prácticamente 15 años de promulgados estos cambios en la educación primaria y
secundaria, el modelo educacional colapsaría generando la movilización del año
2006 que termino en una mesa de trabajo invitada por el gobierno de donde de persuadió
a los estudiantes para promover la ley general de educación y posterior la ley
de calidad y equidad a la educación , en donde se reconoce como principio que
la educación chilena es de carácter mixto, esto quiere decir pública y privada
y por ende se reconoce implícitamente el derecho al lucro en nuestro modelo educacional.
La movilización estudiantil del
2011, salió a evidenciar las falencias del modelo y a tratar de recuperar los
avances reformistas estancados durante el periodo militar; lo que tuvo como
consecuencia en el gobierno de Piñera un aumento de recursos entregados a los
bancos por concepto de becas y créditos, un aumento en los recursos entregados
a las empresas de servicios para becas alimenticias y por otra parte, una mayor
fiscalización en las formas de acreditación de las casas de estudio que hace algunos
días atrás determinaron la salida del Ministro Teodoro Rivera del ministerio de
justicia por su responsabilidad de acreditaciones fraudulentas de casas de
estudio donde tenía intereses.
Los movimientos estudiantiles han
comenzado a revitalizarse de forma madura y con el respaldo ciudadano y de las
mismas casas de estudio para poder recuperar un terreno avanzado en su
desarrollo autónomo desde los orígenes de la patria hasta el termino del
gobierno de la unidad popular. La necesidad de contar con cambios profundos en
la constitución para terminar con el modelo deficitario de la educación
superior chilena son horizontes que aparecen como fundamentales para propiciar
estas demandas. Cualquier paso que se dé en vías a lograr estos objetivos son
de vital relevancia para que al largo plazo los estudiantes chilenos tengamos
una educación superior publica digna y de calidad.
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